viernes, 24 de enero de 2014

El Faraón y la Aguja Mágica


Hace muchos siglos, en el Antiguo Egipto, había un faraón, que reinaba una pequeña aldea cerca de un recodo del río Nilo. El faraón se llamaba Gyao. Gyao era muy buen faraón y era muy querido por los habitantes de la aldea. Un día dando un paseo por los jardines de su palacio, uno de sus porteadores tropezó con una piedra e hizo tambalear el trono de Gyao, que lo llevaban otros tres porteadores y cayeron con el faraón Gyao.

El faraón Gyao, se golpeó su barbilla, que chocó contra una gran piedra que formaba un camino hasta las escaleras principales del palacio. El fuerte choque contra el duro suelo provocó un profundo corte que no paraba de sangrar. Había unas gotas de sangre fresca en las piedras del camino. La primera reacción del faraón Gyao fue comprobar si se le movían los dientes y como vio que no tenía nada más que unos rasguños en la nariz y el profundo corte en su barbilla, se centró en cómo estaban sus porteadores.

Unos segundos más tarde, llegó al lugar del accidente, una asistente y amiga del faraón llamada Leb, ayudó al faraón y a sus porteadores a levantarse del suelo.

Al ver la caída, Ra, el Dios del Sol, bajó del cielo para preocuparse por la herida del faraón Gyao, y le entregó en su aposento una aguja mágica que curaba todas las heridas. Pero en el palacio nadie se atrevía a coserle la barbilla al faraón Gyao.

Cerca de la aldea, vivía una hábil sastra llamada Rea, y el faraón Gyao mandó a Leb a buscarla para que le cosiera la herida. Instantes después, los otros asistentes le pusieron vendas en la cabeza para parar la hemorragia, Horas después Leb volvió de la casa de Rea con ella para coserle la herida.

-    Leb, ¿Voy a coser a una momia? – le preguntó Rea a Leb con la voz miedosa.

En ese ese instante desde la cama del faraón Gyao, se oyó un NOOOOO, en un tono terrorífico.

Las dos chicas gritaron al unísono y se acercaron poco a poco a la cama y el faraón Gyao le digo a Leb que le desvendará la cara y que le ayudará a incorporarse para que Rea le cosiera más fácilmente.

Leb y Rea desvendaron a Gyao y Rea vio la herida y la limpio con agua pare unos momentos después coger la aguja mágica de Ra y empezó a coser. Rea le iba preguntando al faraón Gyao si le dolía y el faraón le dijo que no.

La habilidad de Rae con la aguja era magnifica y tardó muy poco en terminar el pequeño zigzag y cerrar la herida de la barbilla del faraón. Cuando acabó el faraón Gyao le dio las gracias a Rae por su valentía y cuidadoso trabajo que hizo en su faraónica barbilla. Además de coserle, Rae iba al palacio tres veces al día para hacerle las curas a la herida en los días siguientes.

Después de unos días, Rae le quitó los puntos al faraón Gyao y como agradecimiento por ser tan atenta y buena con él, el faraón le invitó a vivir con él y Leb en el palacio.


FIN