miércoles, 13 de noviembre de 2013
Japi, el Mago de la Felicidad
Muy cerca de aquí, existe una antigua leyenda de un mago muy especial. El mago se llamaba Japi y no era el tipico mago que tenía poderes mágicos, pero Japi tenía un don muy poco común en la gente, ese don era hacer feliz a la gente con poca cosa.
El don de Japi era observar a la gente y buscar aquello que les haciera felices. Japi siempre, siempre lo conseguía, y Japi no pedía absolutamente nada a cambio ¿Sabes cual era la autentica rescompensa para Japi? ¿No? Ver a la gente feliz.
Un día Japi estaba observando a una niña que no reía nunca, ya la llevaba días observandola y lo que Japi no soportaba era que una niña tan guapa como esa no llenará el silencio con risas y alegría. Japi pensó:
- Yo, Japi, el Mago de la Felicidad te haré reir -
Después de eso, volvió a su pequeña casita en el bosque y pasó toda la noche en su cama mágica pensando como hacer feliz a esa niña.
A la mañana siguiente Japi se levantó muy rápido para observar a la niña. Cuando llegó a la casa de la niña aún estaba saliendo el sol. Japi entró por la chiminea porque no quería que nadie lo viese busco la habitación de la niña y entonces vió una gran puerta blanca con un nombre con letras de juguete rojas. La primera letra era una gran B y después venian letras un poco más pequeñas que completaban el nombre de la niña que era "Blanca".
Japi empujó muy despacio la puerta de la habitación de Blanca y vió que aún estaba dormida en su camita y Japi sacó su varita mágica y le dió un suave toque a Blanca en la cabeza para ver sus sueños. Blanca estaba soñando con un perro muy bonito en su jardin. El perro era pequeño de color marrón con una mancha en el lomo en forma de estrella. El perro le lamía la cara de Blanca y Blanca se reía porque la lengua del perro le hacía cosquillas y en ese sueño Blanca estaba feliz y alegre.
Japi dió otro toque en la cabeza de Blanca para dejar de ver el sueño de Blanca y antes de irse a su casa al oido le susurró:
- Gracias, Blanca por ayudarme -
Ya en su casa, Japi buscó en su baúl un peluche que tenía de un perro que tenía una estrella en el lomo y dijo:
- Por fin te encontré, amiguito -
Japi sacó su varita mágica y le dió unos toques al peluche del perro y ¡¡¡ Zas !!! el peluche se movia y ladraba muy contento pero no solo labraba sino que ya no era un peluche sino era un perrito de verdad.
Japi y el perrito volvieron a la casa de Blanca y japi le dejó el perrito en la habitación de Blanca sobre su cama y Japi salió de la casa y esperó en la ventana de la habitación de Blanca observando hasta que Blanca despertará y vierá al perrito en su cama.
De repente Blanca llamó a gritos a su madre:
- ¡¡¡ Mami, Mami, ven rápido !!! -
Y su madre fue rápido abrió la puerta y le dijo:
- ¿Que pasa, Blanca?
Blanca le respondió:
- Mami, soñé con un perrito y el perrito esta aquí -
La madre de Blanca vió al perrito y al lado una nota en la que ponia lo siguiente:
"Soy un sueño feliz, un amigo"
La madre vió reir a Blanca y ser feliz con aquel sueño que se hizo real que se lo quedaron y al ver las felicidad de Blanca y su madre Japi sonrio tambien y se fué cantando a su casa del bosque.
FIN
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